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3 dificultades de control que tienen los niños con TDAH

  • Lunes, 9 de septiembre de 2019

La preocupación más frecuente en padres de niños con TDAH que recibo en mi consultorio es sobre el comportamiento, una dificultad que repercute en todos los ámbitos de la vida del niño y con todas las personas que lo rodean, niños y adultos.

Los niños con TDAH tienen dificultades para desarrollar correctamente uno o los 3 mecanismos de control inhibitorio: control de impulsos, control de espera y control de las interferencias.

Control de impulsos

La impulsividad es una de las principales dificultades que forman parte del TDAH. Se destacan los problemas de atención, aunque las dificultades en el control de impulsos suele ser la más preocupante.
Los problemas mayores se dan cuando el niño no puede controlar sus impulsos. Estos niños toman decisiones apresuradas o dan respuestas sin tomar en cuenta todos los factores que forman parte de la situación a resolver.

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Control de espera

A estos niños les cuesta enormemente esperar y no pueden aguardar a que las situaciones sucedan. Es una característica distintiva del TDAH, y es una de las primeras señales en el pre-escolar con TDAH: la aversión a la espera.

No pueden disfrutar con tranquilidad el momento presente y están permanentemente esperando la novedad. Son niños que tienen lo que popularmente se llama “ansiedad”, lo cual los afecta a ellos pero también genera una alteración en el entorno.

Control de las interferencias

El control de las interferencias es la capacidad de cancelar todos los estímulos irrelevantes, los que no sirven para nada en este momento. Quienes cuentan con dificultad en este control, son los que habitualmente “se distraen cuando ven volar una mosca”.

Podemos decir que, en general, hay condiciones sociales que hacen que nuestra capacidad de esperar se reduzca, ya que en los tiempos de hoy en día no es algo que se cultive. Emociones, vínculos, acceso a la información y a productos y servicios son cada vez más inmediatos, pero también más fugaces.

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Sin embargo, las dificultades en el niño con TDAH tienen un origen estrictamente neurobiológico. Se trata de una estructura de funcionamiento cerebral inmadura que dificulta el control en varios aspectos.

Todas son parte de una estructura de funcionamiento cerebral que se puede y conviene corregir, sobre todo cuando se está en la etapa infantil y adolescente, ya que acompaña el crecimiento del niño y puede mantenerse hasta la adultez. La buena noticia es que estas dificultades tienen solución.

Para ayudar al niño en el desarrollo del control de espera existen diversas estrategias. Una de ellas es la utilización de juegos de caja, donde participen varios jugadores y el niño deba esperar para que llegue su turno para jugar. El objetivo no será el de la competencia lúdica, sino más bien un objetivo formativo para su control de espera.

También resulta útil enseñarle a planificar las actividades del día o de la semana, según su edad, para que aprenda cuánto tiempo llevará cada actividad, a qué hora se harán, en qué orden serán realizadas. Al principio costará, pero la constancia y la calma de los adultos es fundamental.

Recuerden: esta es una condición que el niño no puede controlar fácilmente a voluntad; lo tiene que aprender.

Mirá el video completo en el cual explico con más detalle estas características.